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El negocio redondo entre las notarías y los bancos que deja en la indefensión a los consumidores

Documentos viciados, instrumentos ideológicamente falsos, nulas garantías de certeza jurídica y la fe pública abandonada al criterio de funcionarios privados, son algunas de las prácticas que abundan cuando las personas negocian créditos con instituciones financieras. Sin percibirlo, los deudores son víctimas de acuerdos privados y reglas autoimpuestas que dejan al descubierto la fragilidad de la referida fe pública y los intereses de los bancos que manejan las operaciones a su conveniencia, sobre la base de pagarés y deudas impagas. Ambos, amos y señores de un negocio en perjuicio de los consumidores.. Fuente El Mostrador






Cuando el deudor, producto de una operación de crédito, no paga lo que debe o se atrasa en el pago de su deuda, el banco tiene dos opciones para demandarlo y así hacer efectivo el cobro. Ahí radica la razón por la cual el pagaré es el rey de los instrumentos financieros.

Gracias al pagaré el banco puede demandar a sus deudores en forma expedita en juicios ejecutivos. Cuando no hay pagaré de por medio, los juicios que se llevan a cabo se llaman ordinarios, pueden extenderse por años y lo más importante: el banco tiene que probar la existencia de la deuda y que esta es exigible.

Para poder ha